MªCristina Skull 2015

La gran María Cristina imaginada por el gran Benedetti:

¿Y si Dios fuera mujer...?
...
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
...
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles...

El establo apestaba a muerte. Todos los caballos agonizaban destripados y con los ojos desencajados e inundados de sangre y lágrimas. Cangrejos rosas entraban y salían de sus cuerpos, cientos de cuervos negros peleaban por los despojos y fuera los mastines ladraban como demonios.

La frágil niña pálida entró despacio, moviéndose entre vísceras que parecían anguilas vivas y aspirando el vapor espeso que ascendía de los charcos de sangre y excrementos. Pies descalzos, ojos naranjas, pelo negro, boca roja y estridente música de chelo. Parecía buscar algo entre ese espantoso caos, oníricamente iluminado por los reflejos blancos de Luna llena que se filtraban entre las vigas rajadas del techo.

Vio algo brillar, enredado en las crines de la cabeza cortada de una yegua negra. Era el piercing con crucifijo de plata que perdió allí mismo la noche anterior, cuando copuló con el macho cabrío. Lo cogió, desgarró el vestido y se lo colgó de un pezón.

Cansada de vivir, pero bendita e inmortal, salió de allí perdiéndose en el bosque, camino de una nueva aldea.

Animación (Doña María Cristina, una lagartija con flores en el pelo)